| Cafeína
La cafeína es una sustancia amarga que se encuentra
en el café, el té, bebidas gaseosas, chocolate,
algunas nueces y ciertas medicinas. Tiene muchos efectos
en el metabolismo del cuerpo, incluyendo la estimulación
del sistema nervioso central. Ésta puede hacerlo
sentirse más alerta y aumentar su energía.
Para la mayoría de las personas, la cantidad
de cafeína, entre dos y cuatro tazas de café
diarias, no es dañina. Sin embargo, demasiada
cafeína puede dejarlo inquieto, ansioso e irritable.
También puede impedirle dormir bien y causarle
dolores de cabeza, ritmos cardíacos anormales
u otros problemas. Si interrumpe el uso de la cafeína
puede presentar síntomas de abstinencia.
Algunas personas son más sensibles a los efectos
de la cafeína que otras. Estas personas deben
limitar el consumo de la cafeína. También
deben hacerlo las mujeres embarazadas o que están
amamantando. Algunas drogas y suplementos pueden interactuar
con la cafeína. Si desea saber si la cafeína
es sana para usted, consulte a su médico.
Definición
La cafeína es una sustancia que existe naturalmente
en ciertas plantas o se produce sintéticamente
y se usa como aditivo en ciertos productos alimenticios.
Es igualmente diurética y estimulante del sistema
nervioso central.
Funciones
La cafeína se absorbe y distribuye muy rápidamente.
Después de la absorción, pasa al cerebro.
La cafeína no se acumula en el torrente sanguíneo,
ni el organismo la almacena, sino que es excretada en
la orina, muchas horas después de consumida.
La cafeína no disminuye los efectos del alcohol,
aunque muchas personas todavía creen que una
taza de café "le devuelve la sobriedad"
a una persona intoxicada.
La cafeína puede emplearse como tratamiento
de las jaquecas y para aliviar, durante poco tiempo,
la fatiga o la somnolencia.
Fuentes alimenticias
La cafeína se consume ampliamente y se encuentra
en forma natural en las hojas, semillas y frutos de
más de 60 plantas, entre las que se pueden mencionar,
hojas de té, nueces de cola, café y granos
de cacao. También se encuentra en el café,
té, chocolate, cacao y algunas colas.
A menudo, se añade la cafeína a medicamentos
que no necesitan receta médica, como analgésicos,
supresores del apetito y medicamentos para el resfriado.
La cafeína no tiene sabor y puede separarse de
un alimento por medio de un proceso químico llamado
descafeinización.
Efectos secundarios
El consumo excesivo de cafeína puede llevar
a que se presenten frecuencia cardíaca rápida,
micción excesiva, náuseas, vómitos,
inquietud, ansiedad, depresión, temblores y dificultad
para dormir.
El efecto de la cafeína en la salud se ha estudiado
ampliamente. En particular, se han examinado cuidadosamente
los efectos de la cafeína en la enfermedad fibroquística
de las mamas, la enfermedad cardiovascular, los defectos
congénitos, la función reproductora y
el comportamiento de los niños. Sin embargo,
en 1984, en una declaración del Concejo de la
Asociación Médica Estadounidense sobre
Asuntos Científicos (American Medical Association
Council on Scientific Affairs ), se afirmó que
los "bebedores moderados de té o café
probablemente no tienen que preocuparse por su salud
en relación con el consumo de cafeína,
con tal de que otros hábitos de su estilos de
vida (dieta, consumo de alcohol) sean también
moderados". Esta declaración hace énfasis
en el uso moderado de la cafeína.
Dejar la cafeína en forma abrupta puede causar
dolores de cabeza, somnolencia, irritabilidad, náuseas,
vómitos y otros síntomas, por lo que se
recomienda reducir gradualmente su consumo para prevenir
cualquier síntoma a causa del síndrome
de abstinencia.
Recomendaciones
El ser humano no requiere del consumo de cafeína
en la dieta; sin embargo, su consumo moderado no está
asociado con ningún riesgo para la salud. Tres
tazas de café de 235 ml -8 onzas- (aproximadamente
250 miligramos de cafeína) por día se
consideran una cantidad moderada o promedio de cafeína,
mientras que 10 tazas de 235 ml (8 onzas) de café
por día se consideran un consumo excesivo.
Se debe vigilar muy de cerca el consumo de cafeína
en un niño, ya que aunque la cafeína no
reviste peligro si se la consume con moderación,
sí puede afectar negativamente la nutrición
del niño. Las bebidas cafeinadas pueden estar
reemplazando alimentos altamente nutritivos, tales como
la leche. Además, un niño puede comer
menos debido a que la cafeína actúa como
un supresor del apetito. La cafeína puede restringirse
por completo en la dieta del niño, ya que no
existen requerimientos nutricionales de la misma. La
restricción podría ser necesaria en un
niño hiperactivo, debido a que la cafeína
es un estimulante.
El médico debe aconsejar a las mujeres embarazadas
y a las personas con cardiopatía coronaria o
úlceras pépticas para que disminuyan o
eviten el consumo de cafeína.
Muchos medicamentos interactúan con la cafeína,
por lo que la persona debe consultar con el médico
o el farmaceuta acerca de las posibles interacciones
con la cafeína en cualquier momento que tome
medicamentos.
Actualizado: 8/6/2007
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